Espías, records y metadatos rusos

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Hace unos días nos enteramos del asalto sufrido por Yahoo! en 2013 con la friolera pérdida de 1000 millones de cuentas de sus usuarios, datos relacionados con sus nombres, contraseñas, preguntas de seguridad, etc. y se mantuvo en secreto hasta hace pocos días, cuando finalmente la compañía tuvo que admitir que en 2014 sufrió otro ataque similar con el robo masivo de 500 millones de cuentas.

Gracias a estas revelaciones se convierte en la empresa líder mundial en clientes afectados por piratería informática, donde el 97% de las 1000 empresas más grandes del mundo han sufrido filtraciones similares en sus entornos con mayor o menor repercusión.

Yahoo! es una más en la larga lista de afectados por los ataques a sus bases de datos, si bien los responsables de Yahoo! no han conseguido identificar a los autores de los robos, si han intentado tranquilizar a sus clientes asegurando que sus datos bancarios, números de tarjeta y otros datos sensibles no se han visto afectados. Visto lo visto planea sobre nuestras cabezas la posibilidad de que algún día vuelva a ser noticia con peores consecuencias si no lo remedian.

Este tipo de ataques o labores de espionaje no suelen ser propios de individuos independientes, si no de grupos u organizaciones especializadas con fines claramente definidos. La NSA y otros grupos de inteligencia norteamericanos han sido señalados en múltiples ocasiones como parte implicada en la obtención de información a través de los metadatos, correos electrónicos, llamadas, etc., de personas, organizaciones y hasta de gobiernos extranjeros supuestamente amigos.

Otros países tradicionalmente referentes en labores de espionaje tampoco se quedan atrás. Como se comentó el pasado verano, según fuentes norteamericanas el gobierno ruso parece haber participado indirectamente en la victoria del candidato republicano y ahora presidente Donald Trump, por medio del grupo de ciberespionaje ruso The Dukes denominados así por el FBI, que estaría formado por dos equipos: Cozy Bear (APT 29) y Fancy Bear (APT 28) que extrajeron y filtraron aproximadamente 20.000 correos y datos de miembros del DNC (Comité Nacional Democrata) donde se ponía de manifiesto los duros enfrentamientos internos entre los propios aspirantes demócratas a la presidencia. Esta intrusión fue detectada por CrowdStrike en los equipos del DNC a raíz de la investigación que se llevó a cabo tras hacerse pública la filtración en junio en Wikileaks.

Se sospecha que fue extraída por uno de los miembros de The Dukes, Guccifer 2.0 a raíz de las pruebas obtenidas sobre algunos documentos publicados del DNC, creados originalmente por Warren Flood (persona que se encargaba de proveer datos y servicios de análisis de estrategia a los candidatos demócratas) y donde se detectaron ciertos metadatos en ruso en este archivo Document. La traducción sería un alias, Felix Dzerzhinsky, nombre del fundador de la policía secreta soviética el pasado siglo XX.

DOCUMENTO CON METADATOS DETECTADOS DE MODIFICACIÓN EN RUSO

Otra de las pruebas extraídas y publicadas en varios medios muestran una serie de características que señalan aún más a su procedencia rusa:

A LA IZQUIERDA UN DOCUMENTO PUBLICADO POR POR GAWKER EN PDF CON VÍNCULOS A ENLACES ROTOS EN RUSO. A LA DERECHA EL MISMO DOCUMENTO EXTRAÍDO DEL DNC PERO PUBLICADO POR GUCCIFER 2.0

El objetivo de esta filtración aparentemente consistía en favorecer la victoria de Trump republicano contra la candidata demócrata Clinton, como represalia por sus críticas a los resultados parlamentarios rusos del pasado 2011. Rusia lo niega, pero estas evidencias lógicamente generan dudas.

Estos hechos no hacen más que reflejar la patente inseguridad o incapacidad de los sistemas actuales, su falta de control o gestión, la ausencia de los mismos o el dato más preocupante, la cada vez mayor inversión económica y de recursos en la creación y evolución de sistemas de penetración, espionaje y ataque cibernético, lo que demuestra que puede salir muy rentable invertir en este tipo de actividades fundamentalmente cuando en muchas ocasiones vienen respaldadas por gobiernos o agencias de inteligencia.

¿Es una guerra perdida?
Evidentemente no, ambos mundos se necesitan para evolucionar y mejorar. No hay nada infalible, pero si los medios y protocolos de seguridad se aplican y siguen correctamente, se ponen las cosas muy difíciles para los ciberdelincuentes,y de eso se trata.

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Antonio Bordón
CyberSecurity Product Manager

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